En materia ambiental mucho se le ha dicho de la importancia de educar en ambiente, que solo a través de una eficaz educación ambiental llegaremos a retomar los valores esenciales para preservar el ambiente, y con ella a las especie que conformamos esta biósfera.
Recordemos que los seres humanos que hacemos vida en esta casa llamada Tierra, usamos el ambiente históricamente para sobrevivir, nuestros antepasados así lo demuestran, el hombre prehistórico utilizó los animales para sobrevivir: en alimentación y de la intemperie, uso la roca como herramientas para la caza y para uso domésticos, como libro para transcribir los conocimientos…
Pero no es más cierto que esta relación de sobrevivencia ha llevado a nuestro mundo a unas de las más terribles crisis ambientales que se ha construido para nuestra autodestrucción.
Esta crisis ambiental ha modificado nuestras sociedades, entonces podemos decir que hay una relación de interdependencia donde la sociedad, conformada por individuos que comparten un mismo lugar geográficamente determinado, valores, costumbres y objetivos, influye desde hace unos cuantos años atrás en el ambiente y el ambiente en la sociedad, modificando los elementos de su sistema, determinando su curso y forma de existencia, creo que es hora de cambiar esta relación : “De sobrevivir a convivir con el ambiente”, La pregunta que hoy llama a la reflexión es:
“Si desde años, y muchos años atrás (Bolívar en 19/12/1825), por citar a un venezolano, ya buscaba la manera de hacer uso racional de los recursos y buscar la manera de convivir con nuestro ambiente; muchos de nuestros académicos actuales inundan, Internet, libros, conferencias, (a través de Organizaciones Gubernamentales y no Gubernamentales, Universidades, Comunidades…) de estudio, reflexiones sobre causas, consecuencias, hasta de propuestas! Para evitar el deterioro de nuestro ambiente”: ¿Por qué continuamos en esta crisis? ¿Por qué todavía no la hemos superado?
Nuestro ecosistema y nuestra especie tal como los conocemos están en peligro de extinción, en virtud del exceso de población y tecnología industrial que la han llevado a la involución, afectando nuestro ambiente y este a nosotros mismos. Nos ha llevado a enfermedades individuales de salud, infecciones, desnutrición, enfermedades cardiacas, cáncer, aplopejia, depresiones, esquizofrenia, trastornos mentales. Desintegración de la misma sociedad, criminalidad, afecciones de aprendizaje, trastornos de comportamiento. Entre otros.
Es por ello que los proyectos socio-ambientales vienen a responder a gran parte de estos problemas; ya que a tacando sus causas, entre ellos la contaminación, el mal uso de recursos y aprovechamiento de los recursos, logra la disminución y erradicación de muchos problemas.
Los proyectos socio ambiéntales son unos instrumentos que permiten comprender y resolver los problemas socio-ambientales. Son procesos que orienta y capacitan en el trabajo con diversos sectores y actores de la sociedad hacia una acción ambiental participativa, fortaleciendo la praxis ciudadana y los programas de desarrollo local y comunitario en el marco de una cultura de la diversidad acercando a la comunidad en la consecución de los problemas ambiéntales que le aquejen.
Ahora bien que pasa con la comunidad, en los años que tengo trabajando con proyectos, se ha observado un gran problema en cuanto a las respuestas a ellos, cuesta movilizar a la comunidad para su participación, tanto en la elaboración y de los proyectos como en su ejecución.
Los estudiantes que hacen vida en nuestra casa de estudios que llegan a las comunidades son recibidos con mucho agrado y entusiasmo por cada uno de los consejos comunales, pero ¿qué pasa cuando llamas a asambleas, reuniones, charlas?... la comunidad no asiste ¿Por qué la apatía se apodera de las comunidades a la hora de participar?
A la luz de esta situación se ha observado que la mayoría de las personas que hacen vida en la comunidad asocia reunión o asamblea, con discusiones políticas para accesar al poder de las comunidades donde siempre existen bandos donde se disputan y enfrentan por malos entendidos en su mayoría o por el liderazgo, las personas se cansan de estas disputas y deciden no asistir mas, sin contar las muchas veces en que se emprende un proyecto y no se ejecuta.
La desilusión, el cansancio y las ocupaciones del día a día hacen de este un problema mayor; ya que sin la participación de la comunidad, los proyectos socio-ambientales no se pueden ejecutar y lo mas importante, nace la apatía y con ella las desesperanzas, el desapego a la comunidad; ya que “No me duele lo que pasa aquí”.
Es por ello mi llamado a los que queremos dejar semillas por ahí regadas. Los que queremos un mundo mejor, un mundo donde podamos respirar, vivir y convivir con nuestro entorno, al llegar a una comunidad realicemos actividades motivacionales, actividades que fomenten la participación proactiva de la comunidad, hablemos claro, cuales son nuestras intensiones, que podemos y no podemos hacer, realicemos actividades donde reconozcan a cada uno de los participantes.
Una vez que nos reconozcan, saber que nuestra intención no será robarles un voto, prometerles ayudar en algo que no podemos, la idea es que se motiven a salir, resolver sus problemas, que den soluciones y trabajar en pos de ellas.
Recordemos que los proyectos socio-ambientales enmarcados en una investigación acción deben nacer, ejecutarse y evaluarse desde la comunidad.
Una vez que pisamos un recinto universitario, nuestros pensamientos deben y nuestra forma de ser, no debe ni puede ser la misma, porque ellos crecerán, solo que olvidemos que creciendo cada uno de nosotros, nuestra comunidad ha de crecer también.
Es hora de que actuemos, que dejemos de hablar tanto y comencemos a crear, ya lo que se tiene que decir se dijo, los teóricos ya han estudiado, actuemos en la consecución de una transformación de nuestra relación de sobrevivir con el medio ambiente, tratemos de convivir con el.
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